3 octubre 2013

La conservación de los potitos caseros

La conservación de los potitos caseros

Al nacer, el bebé solo bebe leche hasta que llega a la edad de 4-6 meses, momento en el que empieza la diversificación alimentaria. Su bebé empieza a descubrir los potitos caseros o comprados en los supermercados, Algunos los compran, otros los hacen en casa, ¡por razones de coste y de gusto! Pero hay algunas preguntas que necesitan una respuesta: ¿Puedo conservarlos? ¿Cuánto tiempo? Los potitos abiertos, ¿pueden conservarse y consumirse después? ¿En qué lugar? Este artículo responderá a estas preguntas.

¡Un ahorro de tiempo!

Con un poco de organización, puede preparar los potitos con antelación, lo que le ahorrará tener que prepararlos todos los días y hacer que su tarea sea difícil.

Los potitos hechos en casa se pueden conservar en el frigorífico de 2 a 3 días después de haberlos cocinado, y en el congelador hasta 1 año (salvo para los platos con leche, carne o pescado, que deberán consumirse en 6 meses). En general, es mejor consumirlos en los 3 meses posteriores a su preparación.

También es posible esterilizar los potitos. Después, cuando quiera coger uno de estos potitos, y para estar seguros de que se haya conservado bien, deberá escuchar un “pop” en el momento de la apertura. Piense también en poner etiquetas en los potitos para conocer su composición y la fecha de preparación. 

Conserve el gusto auténtico de los alimentos…

El gusto permanece intacto en los potitos hechos en casa después de su conservación. Los potitos caseros permiten mantener un gusto diferenciado entre los diferentes alimentos que los componen, contrariamente a las preparaciones industriales que contienen sustancias que pueden alterar un poco el gusto de los alimentos.

Los potitos industriales suelen contener, en  general, más azúcares y elementos propicios a provocar alergia (conservantes, colorantes, …). Preparándolos en casa, ¡sabrá perfectamente qué hay en el plato del bebé!

Gracias a la conservación de las comidas, su bebé podrá disfrutar de una amplia elección de frutas y verduras, aunque sea fuera de temporada. Por ejemplo, podrá tomarse este invierno una compota de cereza, ¡que usted habrá preparado previamente!

Cuestión de salud…

La conservación de los potitos en el congelador permite mantener los nutrientes de los alimentos, sobre todo cuando se han comprado frescos o proceden de su huerto, y se han cocinado poco tiempo después.

Además, el frío evita la aparición y la proliferación de bacterias y microbios según un estudio realizado por el Ministro de sanidad. En efecto, a partir de -18°, el crecimiento microbiano en los alimentos se detiene. 

¡Lo que no hay que olvidar!

* No hay que volver a congelar un potito descongelado.

* Los potitos nunca deben descongelarse a temperatura ambiente: habrá que descongelarlos en el frigorífico, en el microondas o a vapor.

* Según los pediatras, un potito empezado no debe permanecer más de 24h en el frigorífico. Si el bebé no lo come, hay que tirarlo. De ahí la necesidad de preparar porciones adecuadas para no que sobre nada.

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